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7 pasos para encontrar tu motivación

El motivo es la razón que da origen a cualquier acción, y la motivación es la fuerza para realizar esa acción. Quizá pienses que esa motivación cae del cielo o la encuentras en todos lados pero, la responsabilidad de encontrarla es tuya y solo tuya. Desarrollar este poder es un trabajo diario que tiene que ver con nuestro diálogo interno, nuestros hábitos y comportamientos; sí, aún cuando hay días, semanas o años (hola, 2020) que nos desaniman y parecen estar en nuestra contra.

Pero es obvio, ¡no somos robots programados! Cuando tengas uno de esos días en los que te pega un bajón emocional impresionante, tu estado de ánimo está por los suelos, no quieres levantarte de la cama y que a nada le encuentras sentido, ¡valídalos! Siéntelos y medítalos, entiende que el downtime es válido y, a veces, necesario. Si, en cambio, lo que haces es castigarte o sentirte culpable, alimentas tus pensamientos negativos: los enemigos de la motivación.

Pregúntate por qué haces lo que haces día a día, ¿qué te motiva a actuar de una manera o de otra? Frente a una ola de desmotivación, ten claros tus motivos: por qué, para qué y cómo. A continuación te planteo siete pasos que considero fundamentales:

1. Determina tus objetivos de vida

Te sientes desmotivada porque no tienes claro a dónde quieres llegar y, sin destino, ¿cómo descubres el camino?

Las siguientes preguntas pueden ayudarte con esto:

  1. Piensa en tres acciones cotidianas, ¿sabes tu verdadero motivo detrás de ellas?
  2. ¿Qué quieres alcanzar con esas acciones? ¿A dónde quieres que te lleven?
  3. ¿Para qué quieres alcanzar esos objetivos?

Tener un plan es la mejor motivación que puedes encontrar, piensa cuáles son los tuyos a corto, mediano y largo plazo. Mientras más motivos encuentres, más te motivarán tus acciones.

2. Entrena tu mente

Hace unas semanas platicamos del pensamiento positivo (PONER LINK), una herramienta para cambiar el foco de tus pensamientos y que tu diálogo interno juege a tu favor.

Haz una lista de las frases nefastas que repite tu voz interior creando miedo, incertidumbre o inseguridad; tu tarea, a partir de hoy, es frenarlas en seco en cuanto las escuches en tu mente y reemplazarlas por: “yo puedo”, “yo lo consigo”, “eso es posible. ¡Creer en ti misma es fundamental!

3. Admira tus errores

Todas la mujeres existosas se han equivocado; seguramente tenían miedo de hacerlo pero gran parte de su éxito es que aprendieron que el error es parte del proceso de crecimiento, no un paso a evitar.

Piensa en tus motivos, haz tus planes, crea una lista de tus victorias… pero también enumera tus errores, ¡sí, todos! Enlista también los aprendizajes que te dejaron (siempre habrá mínimo uno) y sáltate la culpa, el enojo, el castigo y la desmotivación.

4. No pierdas la curiosidad

La voluntad y la iniciativa son dos características esenciales de la motivación.  Si estás pensando en rendirte o ya no encuentras qué te motiva, aprende algo nuevo, explora una solución diferente, busca más información, ¡equivócate! Mientras más sabes, más autoridad tienes y más motivada estás, eso es lo que hace que creas en tu propio potencial y apuestes por ti misma.

5. Apapáchate y diviértete

Es muy importante desconectarte; uno de los principales motivos por los que te desmotivas es porque no tienes tiempo de calidad, no puedes reconectar contigo y tus metas se hacen borrosas entre tantos pendientes. Sé que puede sonar imposible pero en tu lista de pendientes, haz espacio para ti, para algo que no tenga nada que ver con tus obligaciones pero te guste y te dé paz: veinte minutos de lectura, bailar tres canciones, hacer un workout de 20 miuntos, hablar por teléfono con una amiga. Pueden parecer momentos “perdidos” cuando estás enfocada en ser productiva pero, todo lo contrario, renuevas tu energía, aumentas tu voluntad y lo reinviertes en tu productividad.

6. Busca inspiración

Tener referencias de éxito, sobre todo si estás empezando un nuevo proyecto o enfrentando tus miedos, es una herramienta muy poderosa. Haz una lista de mujeres que te inspiran y qué admiras de ellas. Con eso muy presente, practica diaramente la visualización positiva, una técnica de motivación que uso en mis sesiones de coaching para cambiar tu foco de reactiva a proactiva.

Cuando sientas que nada tiene sentido o que tanto esfuerzo no vale la pena, puedes visualizarlas a ellas, el proceso que tuvieron, los problemas que enfrentaron. Piensa que sus días también tienen tienen 24 horas y, en un punto u otro, su presupuesto fue bajo y su motivación nula.

7. Usa tus mañanas para activarte

Si empiezas mal el día, es difícil encontrar motivación a lo largo del día, porque honestamente no hay nada peor que levantarse de mal humor, ¿verdad?

Crea una rutina que te comode a ti, si es tomar café y leer veinte minutos, está perfecto. Si es hacer una hora de ejercicio, desayunar con calma, ponerte una mascarilla, ¡también! Ninguna rutina es mejor que la que tú creas para ti misma así que diséñala, ¡y disfrútala!

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