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Cómo eliminar malos hábitos para tener éxito en el trabajo

Muy seguido platicamos en esta columna acerca de los hábitos, y no es para menos, los expertos calculan que 40% de nuestras acciones son guiadas por hábitos inconscientes que tu cuerpo y mente realizan en piloto automático. Si calculas la cantidad de horas que trabajas al día, imagínate cuántas decisiones estás tomando sin pensarlas realmente y cuánto tiempo pierdes en hábitos negativos que le roban a tu productividad.

Si tienes días en los que parece que estuviste ocupadísima pero en realidad no avanzaste nada, probablemente se deba a que estuviste en un loop de hábitos poco productivos. Para recuperar el control de tu tiempo y ser más productiva, lo primero es reconocer qué hábitos tienes demasiado interiorizados y entender cómo cambiarlos. 

Yo he descubierto que hay siete hábitos muy comunes que no te permiten ser tan exitosa como podrías en tu trabajo:

  1. Descuidar los objetivos

Cuando no tienes metas claras, es cuando más pierdes el tiempo en tareas irrelevantes o en apagar “bomberazos”. Al no tener un objetivo diario, semanal o trimestral tus prioridades se dispersan y no tienes tareas claras alrededor de las que organices tus días. Con el tiempo, la falta de objetivos se convierte en un hábito que eventualmente afecta tu manera de organizarte y trabajar.

 

Solución: enfócate

Antes de planear tus tareas diarias, plantea tu objetivo. La semana pasada (poner link) hablamos de un método muy efectivo para priorizar tus pendientes; esta semana tu tarea será tener claro qué tienes que lograr (objetivo) y después decidir cómo lo harás (tareas). Cuando tus objetivos estén claros, comunícalos a tu equipo para alinearse en tiempos y lograr consistentemente sus metas.

 

  1. Estar demasiado ocupada

El ritmo de las empresas hace que en mucho de nuestro tiempo se vaya en hacer tareas operativas, urgentes y repetitivas que, más seguido de lo que te das cuenta, no aportan crecimiento real a mediano y largo plazo. Cuando acabas con todos estos pendientes, ya no tienes tiempo ni claridad mental para atacar los retos y proyectos importantes.

 

Solución: prioriza

Las personas que están demasiado ocupadas se sienten agobiadas y abrumadas, pierden claridad de dónde poner su atención. Priorizar y delegar son dos de los hábitos más comunes en las personas más existosas y eficaces.  Aprende a separar lo urgente de lo importante y delega en tu equipo aquellas tareas urgentes pero poco trascendentes para el objetivo planteado.

 

  1. Mala comunicación

El estrés, los nervios y el mal manejo del tiempo obstaculizan la manera en la que te comunicas. Piénsalo así: si no puedes comunicarte contigo misma para organizarte, ¿cómo podrías hacerlo con los demás? Escuchar, dar feedback, corregir y reconocer son cuatro de las habilidades más importantes de la comunicación de un líder.

 

Solución: sé más efectiva

La comunicación es uno de los hábitos más arraigados en nosotros; para usarlo a tu favor, debes entender dónde estás fallando. Toma un papel y lápiz y escribe todas las maneras en las que te comuniques hoy con tu equipo: mail, llamada, zoom, Whats App. ¿Estás siendo clara, estás escuchando, te estás dejando presionar por no decir lo que necesitas? Concientiza tu manera de comunicarte por una semana para que entiendas dónde estás fallando. 

 

  1. Dificultad para decir que no

Entender la importancia de decir “no” es una herramienta de vida. Tener el hábito de decir si a todo es la forma más fácil de confundir lo urgente con lo importante y de tu ser la copilota de tu vida en vez de estar al volante.

 

Solución: pon límites

Ser firme no es agresiva, no dejes que nadie te diga lo contrario. El secreto está en la forma, tono y lenguaje corporal de tu comunicación. Si algo te va a desviar de tu objetivo, estás en tu derecho –y obligación contigo misma y tus metas– de usar tu inteligencia y educación para decir que no.

 

  1. Procrastinar 

Dejar tareas para en el último minuto y posponer proyectos hasta el día antes del deadline es un hábito terrible porque tus niveles de estrés se disparan y tu productividad desaparece por completo.

 

Solución: ¡usa tu agenda!

Sí, esa que lleva en tu escritorio cerrada por meses. Úsala no para apuntar tus tares si no para ponerte horarios. Empieza desde el día de tu deadline hacia atrás para “desmenuzar” todo lo que necesitas hacer para entregar a tiempo. Hacer 10 tareas pequeñas a lo largo de dos semanas es mucho más efectivo que hacer 20 en dos días.

Acuérdate siempre que no eres la única que cae en estos hábitos negativos, ¡todas hemos pasado por eso! Pero como siempre te digo, hacerte conciente de ellos es el paso número uno para romper su ciclo vicioso. Ahora que concientizaste estos cinco hábitos, piensa cuáles son los que más afectan tu productividad y decide cuál quieres empezar a cambiar esta semana.

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