Cómo dejar de procrastinar sin fallas en el intento

Procrastinar es dejar algo que debes hacer ahora para después. Checa cuáles son las características de las personas procrastinadoras y cómo dejar de serlo.

¿Cómo dejar de procrastinar? Es uno de los pocos hábitos tan seductores como fáciles de adoptar porque el hacerlo nos mantiene en nuestra zona de confort y le quita dificultad a nuestra vida diaria. Procrastinar es algo totalmente voluntario y, a diferencia de otros hábitos, es bastante consciente porque eliges la inacción sobre la acción. 

Piensa cuándo fue la última vez que dijiste algo como ‘No necesito hacer esto ahora, más tarde lo hago’, ‘Esto no es tan importante, puede esperar’, ‘Tengo mucho que hacer, no tengo tiempo para esto’, ‘No tengo ganas ahora, mañana me voy a concentrar más’. Y ahora, la pregunta del millón, ¿por qué procrastinamos?, ¿cómo dejar de procrastinar si estás haciendo home office?

Las respuestas varían desde la falta de disciplina, dificultad para manejar tu tiempo, falta de confianza en ti misma, desmotivación, miedo al fracaso o a equivocarse, ¡el perfeccionismo! Como nada está bien, para qué hacerlo. Todas estas explicaciones son procesos mentales que tienen que ver con cuestiones de personalidad, de contexto social y hasta de tu historia personal. Pero lo que las investigaciones han encontrado es que hay ciertos perfiles claros de los procrastinadores. ¿Con cuál de los siguientes te identificas? 

Perfeccionista: Miedo a que lo hagas no sea ¡wow! o recibas críticas y acabas terminando con prisa argumentando que no estaba listo.

Rebasada: No paras ni un segundo, vives ocupada pero tampoco avanzas porque te enfocas en hacer tareas irrelevantes; su argumento: son cosas urgentes que hay que sacar adelante.

Soñadora: Vive en etapa permanente de planeación, así no enfrenta la realidad de ponerse en acción.

Autosaboteadora: Tiene un temor profundo a cometer errores, así que para no errar, no hace las cosas.

Temeraria: En vez de planificar sus proyectos y tareas con anticipación, prefiere que el agua le llegue al cuello para empezar a moverse.

 

¿Por qué es importante forzarnos a dejar este hábito? 

A corto plazo es claro que afecta tu productividad y te aleja de tus objetivos. Pero a largo plazo, afecta muchísimo tu autoestima porque te causa rencor contigo misma y poco a poco vas desgastando la imagen que tienes de ti misma.

Además, siendo honestas, procrastinar tiene consecuencias muy negativas para tu credibilidad e imagen: retrasos en tus tareas, entrega de proyectos fuera de plazo y, eventualmente, estrés y angustia. Es el círculo vicioso de la procrastinación: incomodidad, excusa, distracción.

La buena noticia es que, como toda conducta humana, se puede modificar cuando se hace consciente y se toma la decisión de cambiar. El primer paso es descubrir qué pospones, por qué, y qué tienen en común las situaciones en las que normalmente procrastinas. Dejar de procrastinar no depende de nadie más que de ti… y de un buen plan de acción. 

Te propongo estos 7 pasos o prácticas para vencer este hábito. 

1. Cambia tu diálogo interno
Habla en positivo y en futuro, en vez de en negativo y en presente. Cuando te repites cosas como ‘nunca hago las cosas a tiempo’ o ‘me la vivo posponiendo mis responsabilidades’, te pones una carga desmotivante que te paraliza. Mejor di: ‘quiero hacer’, ‘quiero conseguir’, ‘quiero lograr’.

2. Haz bloques de tiempo
Pon en práctica la técnica Pomodoro: divide tu día en sesiones de 25 minutos durante los cuáles solo puedes dedicarte a una tarea específica y prioritaria. Pon el cronómetro de tu celular o reloj; cuando pasen los 25 minutos, tómate 5 de descanso o distracción. Esto te da la sensación de control y eficiencia.

3. Visualiza la recompensa

El simple hecho de terminar implica que tienes tiempo disponible y una cosa menos en la que pensar. Si no ves la recompensa, establécela. Por ejemplo: cuando termine este reporte, voy a prepararme un cappuccino.

4. Busca aliados 
Si tienes un proyecto importante, comprométete con alguien. Pídele a una amiga o a tu pareja que te presione y te pregunte constantemente cómo vas; es mucho más difícil quedar mal con un tercero que contigo misma.

5. Reconoce tus distracciones
Ya hemos hecho este paso en otros ejercicios pero es súper esclarecedor reconocer exactamente en dónde te desvías.

6. Usa tu agenda
Si ya la compraste y la ves diario en tu escritorio, retoma el hábito de utilizarla. Apunta TODOS tus pendientes, priorízalos y elimínalos de tus pendientes conforme los completes. Hazlo un hábito, ábrela cada mañana en cuanto te sientes en tu escritorio y dale una repasada justo antes de cerrar tu compu por el día. 

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